El vino y la pastelería

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La relación entre el vino y la pastelería puede a menudo ser complicada de por sí. Mucha gente piensa que el momento en que traen la tarta es el momento de dejar el vino. Tampoco son muchas las recetas que la gente conoce que junten la pasión por el vino y el dulce.

Por nuestra cercanía con el Campo de Cariñena sabemos que esta unión es posible. Por eso en este artículo hablaremos, tanto de recetas que pueden surgir en pastelería y repostería en torno al vino, como de los posibles maridajes que podemos encontrar cuando llega el momento de los postres. Comenzamos por nuestra receta con vino preferida:

Moscatelicos

Los moscatelicos están elaborados con vino moscatel del campo de Cariñena, que sirve para emborrachar un delicado bizcocho. Este es enrollado con una suave crema de avellanas y decorado con unas pasas, maceradas también en moscatel. Todo ello se baña en un chocolate con el 70% de cacao.

La DOP Cariñena es la denominación de origen más antigua de Aragón y una de las más antiguas de España. Este postre creado por Manuel Segura, pretende ser un homenaje a esta larga tradición vinícola que se remonta incluso a la Edad Media.

Otras recetas

Fuera de nuestras tradiciones, son múltiples los ejemplos que podemos encontrar de postres que utilicen el vino como uno de sus ingredientes principales, es el caso de las peras al vino tinto. Este delicioso postre que casa a la perfección los azúcares de la fruta y el vino, se puede degustar todo el año. Bien es cierto que en caliente será más apropiado para los meses de invierno. Se pueden utilizar toda clase de peras aunque cada una le dará al postre un sabor y una textura diferentes.

Otra gran combinación que puede funcionar en cualquier postres es la del vino con frutos rojos. Si consigues acertar con las cantidades, la potencia de sus sabores puede resultar deliciosa tanto en mousse, como en tartas, helados, etc.

Maridaje

Para los apasionados del vino que se obligan a dejar el vino en el momento del postre traemos la solución.

Existen maridajes posibles, pero para que estos se den es necesario tener en cuenta diferentes factores. La temperatura, la intensidad de los sabores y el grado de acidez del vino son los que lograrán el contraste perfecto entre plato y bebida. Sin embargo, la clave para lograr un maridaje perfecto es que el nivel de azúcar del vino se encuentre al nivel adecuado respecto al postre. Si el maridaje es correcto el vino resaltará las características del postre y viceversa.

A continuación os dejamos algunos ejemplos para que logréis vuestros maridajes perfectos:

-En el caso del chocolate su aliado perfecto es el vino tinto. Sobretodo en el caso de los chocolates negros, puesto que contribuye a potenciar su sabor amargo.

-Los blancos bien fríos maridan a la perfección con ensaladas de frutas ácidas, debido a la capacidad refrescante de ambos.

-En cuanto a cremas y tartas un tinto joven será tu principal aliado. Gracias a su capacidad para limpiar y refrescar el paladar resultarán menos empalagosas.

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