Tipos de harinas

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Hoy en día cuando vamos al supermercado a por harina, tenemos una gran cantidad de clases, con gluten, sin gluten, de trigo, de legumbres, de maíz... Y muchas de esas veces no sabes cual elegir, ya que no sabes cual es la mejor según tus necesidades. A continuación os vamos a citar algunas harinas en función de su origen.

Harinas de cereales
    Harina de trigo: es la más común en la cocina para elaborar masas tanto dulces como saladas. También sirve para rebozar carnes y pescados y para la producción del pan. Existe una variedad de esta harina que es la integral, que es más oscura y se obtiene moliendo el grano de trigo entero.

    Harina de espelta: es una harina de un cereal muy energético. Se digiere con más facilidad que la harina de trigo, y tiene un sabor dulce similar al de la nuez. Con ella puedes hacer pan y también utilizarla para espesar salsas. Es una harina que contiene gluten.

    Harina de maíz: es la harina de excelencia para preparar las tortitas de maíz, y no contiene gluten. Puedes utilizarla en repostería combinándola con otras harinas y la encontrarás en dos colores, o blanca o amarilla.

    Harina de arroz: es una harina apta para celíacos y es un ideal para espesar salsas y para la bechamel. Como no tiene muchas proteínas, si la quieres utilizar en repostería, habrá que mezclarla con otras harinas.

    Harina de avena: contiene un alto índice de fibra y nutrientes. La puedes hacer en casa con la batidora de mano o con la picadora triturando los copos de avena. La textura es bastante granulosa e ideal para preparar tortitas, magdalenas y galletas.

    Harina de teff: es otra harina sin gluten que puedes utilizar para preparar pan y otras masas que requieren fermentación. Contiene los 8 amionácidos que necesita nuestro organismo y favorece el sueño.

    Harina de quinoa: esta harina contiene más grasas y proteínas que cualquier otro cereal. Es un producto que pueden consumir los celíacos.

    Harina de mijo: contiene hidratos de carbono, vitaminas y minerales esenciales para el buen funcionamiento del cuerpo humano.

Harinas de legumbres
Estas harinas se pueden incluir en todo tipo de recetas y son aptas para alérgicos e intolerantes.

    Harina de garbanzos: destaca por ser nutritiva, sabrosa y tener una textura muy fina. Se utiliza principalmente en la cocina hindú, para hacer salsas, bechamel e incluso cremas.

    Harina de soja: cada vez más se está utilizando en panadería ya que es aglutinante y permite que suba el pan sin necesidad de utilizar mucha levadura. Combinándola con otras harinas sin gluten puedes hacer pan casero para celíacos.

    Harina de lentejas: es rica en hierro y fibra, y mucho más asimilables por el cuerpo que el trigo. Ayudan a reducir el colesterol y son más fáciles de digerir. Se utiliza para hacer tortitas, pasteles o galletas.

Harinas de frutos secos
Aquí la harina por excelencia es la de almendras que se utiliza como substituto de la harina de trigo ya que no tiene ni gluten ni grasas, por lo que es apta para diabéticos. La puedes utilizar para hacer bizcochos, magdalenas, galletas y también para la masa de la quiche.

Harina de coco
Al secarse y desengrasarse, la carne del coco se convierte en una harina saludable porque es rica en antioxidantes y fibras, y baja en grasas. Su sabor es dulzón por lo que se convierte en un buen aliado de la repostería.

Aunque pienses que harina solo hay una, resulta que la hay de varios tipos.

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